Le di mi sangre al reloj de la muerte impulsado por IA
wired ·
En este artículo de Wired, el periodista Jason Parham prueba la aplicación Death Clock, que utiliza inteligencia artificial para predecir la esperanza de vida basándose en datos médicos y hábitos de estilo de vida. Tras proporcionar una muestra de sangre, recibe una fecha de muerte predicha a los 74 años, la cual baja a los 73 tras señalar su historial familiar de diabetes. Aunque la app ofrece planes de prevención personalizados, expertos como el estadístico Mike Ludkovski argumentan que la mortalidad es inherentemente aleatoria y no puede ser 'hackeada' con precisión por algoritmos. El autor descubre que el seguimiento de métricas de salud genera ansiedad en lugar de paz, convirtiendo el tiempo en una carga que optimizar en lugar de vivir. Los expertos sugieren que estas aplicaciones pueden fomentar una visión negativa del envejecimiento como pérdida, lo que potencialmente obstaculiza la longevidad al aumentar el estrés. En última instancia, Parham comprende que el valor de la vida reside en las conexiones significativas más que en extender su duración. Decide silenciar las notificaciones de la app, eligiendo centrarse en las experiencias presentes en lugar de las predicciones futuras.
wired