El bootkit UEFI BlackX infecta máquinas Windows totalmente parcheadas. ¿Es culpa de Microsoft?
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Un nuevo bootkit de UEFI llamado BlackX ha infectado exitosamente máquinas con Windows completamente actualizadas, aprovechando un fallo lógico conocido como 'Baton Drop'. Esta vulnerabilidad, identificada como CVE-2022-21894, permite a los atacantes eludir las protecciones de Secure Boot y cargar código malicioso antes de que se inicialice el sistema operativo. Aunque Microsoft parcheó la falla subyacente en 2022, retrasó la revocación de confianza en certificados digitales antiguos por temor a dejar inoperables a millones de dispositivos. Como consecuencia, los sistemas siguieron siendo vulnerables a pesar de haber instalado actualizaciones de seguridad posteriores lanzadas en 2023 y 2024. Investigadores de seguridad de Kaspersky descubrieron que las instrucciones de Microsoft para completar el proceso de mitigación estaban enterradas en la documentación y no se comunicaron claramente a los administradores. Debido a esto, la mayoría de los profesionales de TI no realizaron los pasos manuales necesarios para revocar el certificado antiguo, dejando sus redes expuestas. El incidente destaca una brecha crítica entre la disponibilidad de parches y la protección efectiva causada por instrucciones ambiguas del proveedor. Esta situación plantea dudas sobre si Microsoft es parcialmente responsable del éxito continuado de ataques tan sofisticados.
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